• Por Dario Sanfillipo especial para Epicentro Mza


Para comenzar digamos que hablar del General San Martín no es sencillo, aunque existen sobre su persona y accionar una infinidad de estudios desde cierto punto de vista, el mío por ejemplo, quedan muchas preguntas sin respuesta. Y aunque pueda aparecer como pedante, mi punto de vista es de suma importancia para mí. Los interrogantes a los que hago referencia son políticos, históricos políticos.

Los interrogantes a los que hago referencia son políticos, históricos políticos 

Por ejemplo, la primer pregunta que me hago es por qué vino a América. La historiografía “tradicional” la responde velozmente: a liberar a América. Pero cabe preguntarse qué lo llevó a cambiar de opinión existencial. Debemos recordar que se marchó de América siendo muy pequeño, escasos 6 (seis) años, perteneciendo a una familia cuyo padre prestaba servicios a la Corona de España y a su Rey, y fundamentalmente que siendo muy chico, 11 (once) años, él mismo ingresó al Ejército Real de España y prestó servicio militar hasta pasado los 30 (treinta) años de edad. Debemos recordar que todos sus ascensos fueron producto de sus actuaciones en batalla y alcanzó el grado de Coronel, cuando se retiró con derecho al uso del uniforme. O sea, una persona que pasó más de 20 (veinte) años de sus 33 (treinta y tres) de edad con que arribo a Buenos Aires, arriesgando su vida por la Corona Española y luego decide enfrentarla con las armas para desentenderse de ella, tuvo un cambio tan grande por alguna razón. Muchos sostienen que sus relaciones con oficiales ingleses en la Guerra de Independencia de España contra Napoleón, o Guerra de la península como la llaman lo británicos, lo acercaron a las ideas independentistas de su tierra natal. Pero eso no alcanza porque los ingleses luchaban junto a los españoles y portugueses contra la Francia napoleónica y no querían debilitar a ninguno de sus aliados en esa contienda y menos en el año 1811 cuando el resultado estaba abierto.

Desde un punto de vista que respete la coherencia intelectual y política sería conveniente inclinarse a pensar que San Martín veía que la parte peninsular europea del Imperio Español estaba perdida y que lo que podía salvarse de la garra francesa eran las colonias americanas. Y entonces con aquellos que comulgaban en perspectiva decidieron venir a América a luchar por la independencia de estos territorios, que serían arrastrados a la suerte de la península si se perdía, como todo auguraba, contra la Francia napoleónica. Él estaba en Cádiz cuando esta, y particularmente la Isla de León (un peñón) era lo único efectivamente libre de la península frente a los franceses. Incluso, luego de 1810, la conducción de la guerra en la península Ibérica sería comandada por generales británicos. Algunos de ellos viejos agresores de Buenos Aires, como el General Beresford.

San Martín y un grupo de oficiales americanos decidieron hacer lo políticamente posible. Replegarse en un lugar seguro y desde allí dar la batalla. Porque si la España Peninsular caía la Americana podía salvarse. En la época de la que hablamos los resultados de la guerras se indemnizaban con territorios que pasaban a la soberanía absoluta del triunfador, en este caso sería de Francia. En 1811 el Rey de España era José I Bonaparte, hermano de Napoleón. Si bien es cierto que no era reconocido por la totalidad de los españoles, ni peninsulares ni americanos, ni por las potencias enemigas de Francia, las aliadas de Napoleón y algunos españoles peninsulares sí lo reconocían como tal. Es decir, un triunfo francés haría que toda España, la europea y sus colonias (americanas, asiáticas y africanas) cayeran en poder y soberanía francesa, o sea, napoleónica. Eso era lo que había que evitar, ser francés. El tiempo, los hechos y la política llevarían las cosas a otro lugar.

Cuando San Martín es formalmente consultado por su retiro y su traslado a América, su respuesta será “Con destino a Lima, a arreglar mis intereses”. Bueno, ni llegó a Lima ni tenía intereses en ella. Llegó a Buenos Aires. Y soltero y por qué señalamos el estado civil, sencillamente porque a poco de llegar se casó con una señorita de 14 (catorce) años y el con 34 (treinta y cuatro). Pero la señorita no era de cualquier familia, era de los Escalada que poseían gran influencia política y social. Este casamiento le abrió las puertas de la sociedad porteña. Cualquiera podrá decir un matrimonio con 20 (veinte) años de diferencia era común en aquellos años, sí lo era pero no en primeras nupcias. El casamiento también tiene algún sentido político. Quizá abandonó la soltería porque sentó cabeza y nosotros estemos interpretando equivocadamente las cosas.

Seguramente cuando hablaba de “…Lima… (y sus) mis intereses” hablaba de la centralidad metropolitana sudamericana de la ciudad de Lima y que para asegurar Sudamérica había que controlar su capital, Lima.

Ya en el Río de la Plata, no en Argentina, comenzó como era lógico a involucrarse en la política local. Y ahora señalemos algo que suele obviarse o en el mejor de los casos darse por supuesto: San Martín era un político. Su profesión era la de soldado, militar, pero su vocación era la política, al menos desde que se retira del Ejercito Real de España, allá en la península Ibérica. Viene a América a actuar políticamente, pero en medio de una revolución armada no cabía mejor profesión que la de militar. Y si esta afirmación quiere ponerse a prueba miremos a Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano: abogado de profesión, político de vocación y militar por la fuerza de los hechos, o mejor dicho por las exigencias de la revolución.

En Buenos Aires, luego de la creación y formación del Regimiento de Granaderos Montados (más tarde de a Caballo) su participación política es decisiva tanto en los triunfos como en las derrotas: participa en el derrocamiento del Primer Triunvirato y su reemplazo por el Segundo; su participación se lleva a cabo con la presencia de le Regimiento de Granaderos “a Caballo” en la plaza de la Victoria (hoy plaza de Mayo) asegurando la renuncia de los primeros triunviros; luego cuando sea derrotado en la indebidamente llamada ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE 1813. Pues, él encabezaba el grupo, minoritario, que pugnaba por la declaración de independencia frente al de Alvear, ambos miembros de la logia revolucionaria y gobernante, que ajustando su conducta a los sucesos europeos de 1813 prefirió no declarar la independencia e imponer su criterio al de los sanmartinianos.

Sus diferencias políticas con Alvear, hombre fuerte de la logia (De los caballeros racionales y luego Lautaro) lo llevaron a ser alejado del centro político del gobierno y la revolución, hasta ese momento no independentista por decisión alvearista. Un poco más tarde, paso mediante por el Ejército del Norte, San Martín se alojará en Córdoba en respuesta a sus problemas de salud. En estas instancias su enfrentamiento con Alvear será decisivo. En enero de 1814 la indebidamente llamada ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE 1813 crea el DIRECTORIO SUPREMO DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DEL RÍO DE LA PLATA y designa como tal a Gervasio Antonio Posadas, tío de Alvear.

Y será en agosto de ese año cuando San Martín sea designado GOBERNADOR INTENDENTE DE CUYO. Lo interesante es que el decreto de designación decía “…lograr la reparación de su quebrantada salud…” Por su puesto que el decreto emanaba del Directorio Supremo, en manos de los alvearistas que con San Martín en Mendoza, un pequeño pueblo alejado del centro político con base en Buenos Aires y en el Alto Perú, se aseguraban la pérdida de influencia de este y su grupo en los destinos del poder que todavía se resistía a la declaración de la independencia.

San Martín en Mendoza, capital de Cuyo, se instaló y comenzó su actividad gubernativa. A partir de sus propias cartas se ve que su política militar, en el marco de la revolución, fue defensiva y no ofensiva. Es decir, la cuestión del Plan Continental no existió como lo demostró el gran historiador Pérez Amuchástegui y su acción estuvo guiada por la preocupación de una invasión de los contrarrevolucionarios (mal llamados realistas, españoles, etc.) desde Chile a Mendoza y desde aquí invadir Buenos Aires, a esa altura el único foco revolucionario en pie. San Martín no fantaseaba, la batalla de Rancagua que puso fin a la Revolución Chilena y provocó el éxodo de sus partidarios (los Carreras, O´Higgins, etc.) a Mendoza no hizo más que ratificar sus temores. San Martín llegó a Mendoza y comenzó a organizar su defensa con la reorganización miliciana para la que utilizó el campo del Plumerillo.

Con Alvear como Director Supremo en 1815 y San Martín en Cuyo, este se dedica al gobierno civil de la gobernación y seguramente a trabajar por la independencia, cuyo primer obstáculo a remover era Carlos María de Alvear. La caída de este, a la que no debe haber sido ajeno San Martín, abrió el camino a la convocatoria de un Congreso que se reuniría en la ciudad de Tucumán para evitar la influencia porteña. A ese Congreso asistirían representantes, diputados, por cada ciudad integrante de las Provincias Unidas. Por Cuyo irían 6 ((seis): 2 (dos) por la ciudad principal o capital (Tomás GODOY CRUZ y Juan Agustín Mazza) y 2 (dos) por cada una de las ciudades subordinadas, es decir, San Juan (Justo Santa María de ORO y Narciso LAPRIDA) y San Luis (Martín de PUYRREDÓN y Domingo GUZMÁN).

Insistiendo con el carácter político de San Martín es que el Congreso se reune por su insistencia e influencia, una vez caído Alvear, el 24 de marzo de 1816 y que ante las vacilaciones de este para declarar la independencia envía una carta a Godoy Cruz, su vocero en el Congreso, en la que intima a la declaración de independencia. Y esto se materializará cuando Pueyrredón sea Director Supremo y Laprida Presidente del Congreso. Cualquiera que entienda de política se dará cuenta que ninguno de estos hubiese sido diputado por ciudades subordinadas a la autoridad de San Martín sin su consentimiento y que la ocupación de aquellos cargos no era mera casualidad. La mano y el arte político de San Martín eran la causa eficiente, o sea, los autores de dicha situación.

Ergo, la Independencia de las Provincias Unidas de América del Sud (y no del Río de la Plata) se declaró por la acción política directa de San Martín. Después de ello vendría lo militar. Es durante esa fecha que se reactiva el campamento de EL PLUMERILLO para el entrenamiento militar. Sin marco político no podía existir acción militar. Con Pueyrredón como Director Supremo, asegurando los pertrechos y un Estado Soberano podía invadirse otro territorio sin temor de ser “…insurgentes…” concepto repudiado por San Martín.

Ahora se invertía la estrategia original, de defensiva a ofensiva. La caída de Chile, la de Napoleón y el regreso reaccionario de Fernando VII auguraban la concentración contrarrevolucionaria, y ahora neocolonialista, en la recuperación colonial española americana. Es entonces cuando la profesión militar de San Martín reaparece para recuperar Chile y cumplir con el objetivo político de ir “Con destino a Lima, a arreglar mis intereses”.

Durante la segunda mitad de 1816 aparecerá ese plan, luego llamado fraudulentamente por Fidel López PLAN CONTINENTAL, de invadir Chile, recuperarlo y desde ahí atacar el corazón de sudamerica, Lima. San Martín fue en América, primero un político y luego un militar.

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Posted by Dario Sanfillipo

Prof. Mgter. Alejandro Dario Sanfilippo Secretario Académico Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional de Cuyo

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