La Megacausa de Mendoza generó un nuevo espacio de debate sobre la historia argentina. La participación de las entidades no militares no fueron pasivas. Analizamos un día emocionante que deberá quedar en la historia de nuestro pueblo y provincia.


26 de julio de 2017. Día histórico. Día bisagra. Día donde el grito de “Memoria, Verdad y Justicia” tiene más sentido. Este día se inscribirá en la historia no solo de los organismos de Derechos Humanos, sino también en la historia de todo el pueblo mendocino. En los dos años y 5 meses que duró el juicio, en las 216 audiencias desarrolladas en estos años, en los más de 300 testimonios que pasaron se vivió algo especial. Y es que todas y todos sabíamos que asistíamos a una megacausa que marcaría el presente y el futuro de nuestro país en materia de Derechos Humanos.

Pasadas las 18:00 se inició con la lectura del fallo dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de Mendoza.  A sala llena y con la explanada de Tribunales Federales colmada de miembros de organismos de Derechos Humanos, agrupaciones políticas, movimientos sociales y ciudadanos en general se vivieron momentos de mucha emoción. El grito unánime “PRESENTE” de todas y todos los concurrentes acompañó el nombre de cada desaparecido y/o torturado mencionados en el fallo. Cada confirmación de perpetua hacía romper en lágrimas a más de uno y abrazarse con la primera persona que se cruce. Las absoluciones fueron vividas con una fuerte silbatina que confirmaron que más allá de lo que dictamina la justicia la condena social está más firme que nunca. El final de la audiencia, las lágrimas y abrazos, los cánticos para las Madres culminaron con la entonación del Himno Nacional Argentino con un grito cerrado y lleno de emoción, se cantó con toda la fuerza de aquellas y aquellos jóvenes torturados y desaparecidos por estos genocidas que a partir de hoy estarán justamente detrás de las rejas.

Foto. Amparo Diaz

Cada confirmación de perpetua hacía romper en lágrimas a más de uno y abrazarse con la primera persona que se cruce


La sentencia del TOF1 incluyó la prisión perpetua para los cuatro ex jueces Otilio Roque Romano, Luis Francisco Miret, Rolando Evaristo Carrizo y Guillermo Petra Recabarren. Los primeros magistrados condenados en nuestro país fueron encontrados culpables por homicidios, privaciones de la libertad, tormentos, abusos deshonestos y allanamientos ilegales, entre otros delitos. Junto a ellos fueron condenados con la pena máxima que prevé el Código Civil ocho genocidas más: Carlos Horacio Tragant, José Antonio Fuentes, Alcides París Francisca, Armando Osvaldo Fernández, Pablo José Gutiérrez, Luis Alberto Vázquez, Miguel Ángel Tello Amaya y Paulino Furió. En tanto, otros 13 acusados fueron condenados a penas de entre 3 y 20 años de cárcel. Por último, fueron sobreseídos 3 de los acusados.

Vale reconocer el trabajo llevado adelante por los organismos, las querellas y la fiscalía. Gracias al trabajo de muchas personas involucradas y comprometidas con cada uno de los casos se logró demostrar que los jueces acusados no tuvieron una actitud pasiva e inocente en los años que duró la Dictadura. Todo lo contrario. Su silencio y la no investigación ante la denuncia de los familiares de desaparecidos fue parte del macabro plan pergeñado por los militares. La complicidad de los jueces fue crucial para poder concretar secuestros, torturas, apropiaciones ilegales de bebes, asesinatos y desapariciones.

La sentencia del TOF1 incluyó la prisión perpetua para los cuatro ex jueces Otilio Roque Romano, Luis Francisco Miret, Rolando Evaristo Carrizo y Guillermo Petra Recabarren


Mirando para adelante inicia una nueva etapa en este largo camino en busca de Memoria, Verdad y Justicia. Es que por primera vez en la historia de nuestro país se condena a ex magistrados por delitos de lesa humanidad  “cometidos en el contexto del delito internacional de genocidio”. Esta sentencia viene a confirmar la pata civil de la última dictadura, detalle no menor en estos tiempos en los que se trata, desde diversos sectores, de minimizar lo sucedido en el último proceso dictatorial que vivió nuestro país. La importancia del fallo del Tribunal mendocino trasciende las fronteras de nuestro país. No son muchos los antecedentes a nivel mundial de sentencia a jueces por delitos de lesa humanidad, quizás se puede trazar alguna línea de similitud con el juzgamiento de los magistrados alemanes que participaron del genocidio nazi.

A partir de ahora se sienta un precedente para que en otras provincias se abran causas contra los responsables civiles de la más cruenta y sangrienta dictadura en nuestra historia. A partir de ahora podemos gritar con más fuerza NUNCA MÁS.

Compartí el Epicentro!Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Posted by Redaccion