Las PASO celebradas en el país dejaron mucha tela para cortar, ya que, como suele suceder, los “encuestologos” y los círculos de opinión que se alimentan de ellos erraron en sus análisis.

Entre las columnas de opinión que andan dando vuelta hay dos acuerdos básicos: por un lado, Cambiemos emerge como primera fuerza nacional, en franca expansión, donde el adjetivo nacional sería presentado como una novedad, y por otro lado, la dispersión del voto opositor.

Cambiemos / Gentileza

LA NACIONALIZACIÓN DEL PRO

¿Estamos ante la formación de un nuevo partido político? Hay algunas pistas que podrían indicarnos que si y otras que no.

El PRO cumple el requisito necesario para poder ser un partido nacional: esto es representar algún interés de clase. Esto se ha visto confirmado a lo largo de la historia de nuestro país. Por ejemplo el Radicalismo nace como expresión de demandas democráticas-liberales de las clases medias urbanas, mientras que el Peronismo surge de una revuelta de los trabajadores Argentinos quienes pedían su lugar en la historia y en el que hacer nacional.

“CAMBIEMOS” agrupa a los sectores concentrados de la economía que por primera vez tienen un partido político propio desde la extinción del PAN –ya no necesitan cooptar o extorsionar a los partidos tradicionales-. También el PRO, expresa las aspiraciones de ciertos sectores de las clases medias que sueñan con un país donde la seriedad y el esfuerzo sean premiados.

UCR-PRO / Gentileza

LA OPORTUNIDAD RADICAL

Sin embargo, cabe aclarar entre tanto ruido que se lee por ahí, que Cambiemos es un frente de partidos, que tiene como columna vertebral territorial a la centenaria UCR. El triunfo de Cambiemos en provincias donde la UCR había sido derrotado en las PASO de 2015 -Entre Ríos, La Pampa, Neuquen, entre otras- puede significar un renacer del Radicalismo quien se ha comportado, luego de la explosión del 2001, como el PDSB brasileño hasta la destitución de Dilma: ha sido parte de los últimos gobiernos, pero siempre siendo el segundo. ¿Seguirá la UCR ocupando este papel subsidiario de un partido nacido en Capital Federal? ¿Será absorbido por la marca Cambiemos? ¿Serán capaces los radicales de construir un liderazgo nacional para disputar en 2019 la conducción de Cambiemos? De la resolución de estas cuestiones dependerá la consolidación de Cambiemos como expresión partidaria del antiperonismo histórico y las clases que se articulan en torno a esta posición.

Gentileza

EL LABERINTO DEL PERONISMO

Los resultados de las PASO le auguran al peronismo un camino traumático hacia la construcción de un nuevo liderazgo. La llamada “liga de gobernadores” fue derrotada en varias provincias, mientras que Unidad Ciudadana no obtuvo un triunfo contundente en PBA como para exigir la conducción con un plafón amplio que le hubiese dado una victoria en el principal distrito electoral del país. De ambos lados de “la grieta” peronista se echan culpas y le adjudican al otro responsabilidades, tanto pasadas como presentes, por el cuadro de situación que podemos observar hoy.

¿Será capaz el peronismo de tramitar la diversidad de exigencias y pases de factura que han dejado 12 años de conducción y unificarse tras un liderazgo y un programa? La experiencia mendocina puede llegar a ser un buen ejemplo del camino a seguir: las PASO dejaron claro en que regiones mandan las distintas expresiones partidarias, y a su vez, esta multiplicidad de voces, sumado a una oferta que en muchos casos supone una renovación dirigencial, permitió ampliar el porcentaje de votos que se esperaban de un peronismo supuestamente herido de muerte. Habrá que ver de acá a octubre si el peronismo mendocino toma nota y actúa en consecuencia. Y si esta experiencia, luego, se pude extrapolar a nivel nacional. Las cartas están echadas y de las decisiones de los actores en juego dependerá el resultado de octubre, como así también, el no tan lejano 2019.

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Posted by Lucas Lucero